Para abordar éste interrogante voy a realizar el siguiente recorrido: primero construiré una definición del concepto de intuición, en segundo término estableceré los requerimientos para que tal intuición sea posible y en un tercer punto, abordar la función o el lugar que pueda tener la intuición en la práctica psicológica.
I
La intuición viene del latín intuitio, designa acción de ver (tveri) en (in), ha sido definida como un conocimiento que la mente alcanza de forma inmediata, instantánea y sin intermediación de ningún proceso diferente a la intuición en sí misma. En términos generales se entabla una relación con el objeto donde: este se aprehende dentro de un conjunto delimitato como una totalidad, no se presentan rodeos, no hay elementos mediadores y se presenta un conocimiento “cierto” del objeto.
Para construir nuestra definición, retomaremos algunos aspectos mencionados, desarrollándolos en las siguientes esferas: la empírica, la metafísica y la racional - intelectual.
La intuición empírica opera a través de la labor de los sentidos. ¿Cómo puede la conciencia a través de los sentidos llegar a las conclusiones que brinda la intuición? Konrad Lorenz nos dice al respecto en su texto “la ciencia natural del hombre”. La intuición es una función de la percepción en general y de la percepción gestaltica en particular, se constituye como un proceso fisiológico natural, donde el hecho concreto es absorbido por la propiedad totalizadora del conjunto. Las teorías psicobiológicas contemporáneas (...) han estudiado como el organismo humano realiza una selección de los múltiples estímulos energéticos del medio ambiente, por medio de los órganos de transducción, con un fin adaptativo. Biológicamente el hombre sintetiza grandes volúmenes de información para brindar un conocimiento específico, o conclusión intuitiva a la conciencia.
Las consideraciones metafísicas que se sostienen en la creencia de una esencia espiritual en el hombre, y en la búsqueda de certidumbres definitivas y tranquilizadoras, anhelan la producción de un conocimiento infalibilista y fundamentalista. En este orden de ideas la intuición obedece al encuentro místico con el mundo exterior, con las cosas en sí; ó se trata del resultado de una revelación divina. No consideraremos entonces esta propuesta que sostienen las corrientes humanistas del renacimiento con autores como Vico, que ven en la intuición la posibilidad de captar la esencia misma de las cosas, en una coincidencia del objeto con el intelecto soportado en un trasfondo espiritual. Ni retomaremos las posiciones neorrománticas de pensadores como Bergson, Husserl, Scheler y Spinoza, que desde una posición vitalista consideraron la intuición como el verdadero medio de conocer el interior de la vida misma, dando como resultado la comprensión de un mundo en perfecta orden y armonía. Ligado a conceptos como la “participación” pitagórica yla “simpatía” mística, esta forma de conocimiento permite al sujeto formar parte del Ser Infinito. La posición dogmático-intuicionista se considera a sí misma como la forma más elevada de conocimiento que existe, incluso por encima del saber empírico que estaría limitado por la experiencia y del saber científico que solo puede derivarse del razonamiento basado en la experiencia.
La intuición racional consiste en la percepción de relaciones de semejanza, diferencia, sucesión y causalidad. Teniendo en cuenta las formulaciones metapsicológicas del psicoanálisis freudiano, podemos afirmar que en la razón operan procesos conscientes e inconscientes. Las asociaciones, las vías y el recorrido a través de facilitaciones que realiza el pensamiento, son procesos inconscientes y preconcientes, que arrojan a la conciencia una idea o conclusión en palabras. La intuición en este caso es un manejo inconsciente de representaciones, que bajo la estructura del lenguaje y obedeciendo a los principios del acaecer psíquico placer–displacer, envía a la consciencia representaciones palabra relacionadas con el problema que se ha estudiado; en una nueva comprensión del significado, o en la generación de inéditas relaciones entre un conjunto de representaciones.
Es importante reconocer, a su vez, la función sintética del yo, su capacidad para agrupar y excluir imágenes y representaciones a partir de la pregnancia de estas, es decir, de su valor en la economía psíquica –fantasmática. Existe pues la capacidad de conectar, relacionar, agrupar o sintetizar representaciones simbólicas e imaginarias al interior de nuestra psique, capaces de producir nuevas formas de saber. Sin embargo, no considero que la intuición construya un saber infalible, ni sostengo que ésta sea la pretensión de las disciplinas psicológicas. Por ello vamos a preguntarnos por las condiciones en que la intuición puede aportar un conocimiento valedero.
II
A la pregunta sobre ¿Qué se requiere para que la intuición opere correctamente? Puedo afirmar en primera instancia que se requiere de una “formación”, puesto que la comprensión –inconsciente o perceptual- de un conjunto de símbolos dependerá de nuestro entrenamiento previo. La vía primordial de este entrenamiento es el análisis, las intuiciones deberán ser desarrolladas de una manera racional,evaluando sus consecuencias positivas y negativas, cuando son contrastadas con la práctica. Será pues necesario encontrar la trama, las cadenas de representaciones, que estructuraron dicha intuición.
En el caso de la psicología, nuestro entrenamiento previo está circunscrito en las coordenadas de la formación teórica, de la formación personal y de la formación metodológica. En el primer caso se trata de incorporar conocimientos sobre la concepción de individuo o sujeto de cada escuela en particular, de su construcción sobre psicopatología y de sus recursos o técnicas de intervención. En el segundo caso será necesaria la formación en el contexto social –usos, costumbres, lenguaje, mitos, folklore, etc.; formación además en nuestra capacidad de escucha y en el análisis de nuestra visión particular del mundo. Y finalmente una formación metodológica que permita incorporar un método, de forma tal que constituya un estilo propio
Con relación a la intuición, la formación en el plano teórico permite la construcción de un referente interpretativo útil para la formalización, es decir, que posibilita a la intuición como un proceso racional inconsciente, captar y nombrar relaciones y complejidades que escaparían al no formado. En el plano personal posibilitará, reconocer lo que emerge en nuestra intuición como un asunto personal, y no como fruto de una profunda relación escucha-análisisdel discurso del paciente. Finalmente con la formación metodológica la intuición se proyectará en la capacidad de desplegar un saber incorporado. Este punto será el objetivo de análisis de nuestro último numeral.
III
Cuál puede ser la función de la de la intuición en la psicología, sabemos que no es el de la certeza, los procesos clínicos no deben estar sujetos a imperativos que coarten, obturen o alienen al sujeto.
Sigmund Freud en su trabajo sobre “El Moisés de Miguel Ángel”(1914), sostiene que “el psicoanálisis acostumbra a deducir de rasgos poco estimados o inobservados, del residuo de la observación, cosas secretas o encubiertas.” Además nos comenta el método que utilizaba un médico italiano llamado Morelli, del cual puede conjeturarse que ocupó un lugar destacado en la historia del psicoanálisis. Dicho método consistente básicamente en rescatar los detalles como indicios reveladores de la individualidad del artista que escapa a la tradición cultural. En suma, unos detalles minúsculos proporcionan la clave para acceder a una realidad más compleja. Era posible entonces, pasar de hechos aparentemente insignificantes, que podían ser observados, a una realidad compleja no observable, por lo menos directamente. Estos detalles constituían síntomas para Freud e indicios o rasgos pictóricos para Morelli.
Este paradigma indiciario, constituye una posible aplicación de la intuición en la psicología, cuando se captenuna sumatoria de detalles que indiquen fenómenos significativos, conjeturas, etc. de forma intuitiva, posibilitando diagnósticos inferenciales -provisionales-, sobre el malestar del sujeto.
Considero que la intuición brinda un saber a la práctica psicológica, un saber en el sentido de una conjetura provisional. Las posibilidades de la demostración y de las teorías racionales conscientes, no pueden agotar por entero el ámbito del conocimiento. La función relacional y la captación holística de la intuición pueden ser aprovechadas al relativizar su valor de certidumbre mediante el análisis.
Esta capacidad de la intuición puede ser desplegada en el estilo propio del clínico: la espontaneidad que fortalece no sólo la trasferencia, sino que permite el aprovechamiento de los momentos oportunos -kairos logos- para realizar una intervención. La clínica psicológica no puede regirse todo el tiempo bajo la lógica bivalente, racionalista de la ciencia. Cuando el saber metodológico se ha incorporado en un saber-hacer, cuando no es necesario un examen racional detallado para realizar una acción adecuada, entramos en el paradigma de la intuición (piénsese por ejemplo: manejar un automóvil, practicar un deporte competitivamente, exponer un tema, etc.)
La intuición puede brindar nuevas perspectivas al ser, si la lógica contribuye a la demostración, la intuición puede contribuir a la invención y a la creatividad. En la práctica psicológica la intuición puede posibilitar el acceso a inéditas vías de análisis discursivo, a la construcción de ocurrencias que permitan llevar el análisis más allá.
Ponencia Jornadas de Psicología Universidad de Antioquia 2001
Psicólogo Universidad de Antioquia. Aspirante a Magíster en filosofía. Universidad de Antioquia.
Konrad Lorenz. La ciencia natural del hombre: el manuscrito de Rusia. Tusquets Editores. Barcelona. 1993.
Vico, G.B. Ciencia Nueva (1744) Ed. Tecnos. Madrid. 1990.
Pueden consultarse los siguientes textos para profundizar sobre el tema: Spinoza Baruch. Ética demostrada según el orden geométrico. (1677). Fondo de cultura económico. México. 1977. Bergson Henry. El pensamiento y lo moviente. Ediciones Pleyade. Buenos Aires. 1973. Husserl Edmund. (1962) Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofíafenomenológica. Fondo de Cultura económico. México. 1997.
Freud Sigmund. Proyecto de una psicología para neurólogos. Alianza editorial. España. 1974.
Ramírez Carlos Arturo. Análisis de la intuición. Ocurrencias. Policopiador Cooperativa de Profesores Universidad de Antioquia. 2000.
Freud Sigmund. El Moisés de Miguel Ángel. Obras completas volumen 13. Amorrortu. Buenos Aires. 1988.
Eco Humberto. El signo de los tres. Lumen. España. 1989