7. Tiempo y espacio
“Tiempo del mito y espacio de la familia”. Reitero: El Edipo es matriz según la cual “el sujeto intenta hacer de la sexualidad y del goce un elemento que pase por lo simbólico. La interdicción de la sexualidad con los padres deja sus marcas en la identificación, en la elección de la identidad sexual, en la elección de objeto, en la condición de amor, en tanto ellas tienen que ver con la conquista del orden simbólico como reino de la Ley” .
Freud, para decir lo anterior de otro modo, descubre que el espacio de la familia, es el espacio donde se encuentran los padres, espacio en el que se producen dos nacimientos: el biológico y el considerado como forma de vínculo social, el nacimiento simbólico; este implica el reconocimiento del niño de que en el espacio familiar, los padres se encuentran sexualmente y él los encuentra, al padre como Nombre y a la Madre como deseo; sin embargo, no se acopla a ellos sexualmente. No por interdictos, dejemos de comunicar el hecho de que “los objetos encontrados en el espacio familiar son primariamente libidinizados en el sentido sexual de la libido y es en el seno de la familia donde se elaboran las condiciones determinantes de la elección de objeto” .
El Edipo es ese tiempo mítico vivenciado “extimamente” (familiar y extrañamente) en el que se conforma un sujeto según rasgos dejados por la interdicción sexual con los que se cifra el destino de una vida.
8. Lógica del Edipo.
Ya he anticipado relaciones y hechos que se dan en el Edipo. La lógica se escribe como metáfora, es decir, la sustitución del deseo de la Madre por el Padre o Nombre que prohibe, es decir, su escritura es P/M. Si todo marcha bien en lo simbólico, la Madre es objeto prohibido y no el que asumiría la prohibición, porque esta función - prohibición – le pertenece al Padre. ¿qué efectos son posibles de determinar cuando en el inconsciente del sujeto, la Madre real asume la función de prohibición y la complacencia del Padre funciona en el papel de objeto?. Estrago para la relación Madre - hija y síntoma para la relación Madre-hijo. Los invito a reflexionar en esto o en estructuraciones similares.
El psicoanálisis es una investigación clínica de la historia familiar o edípica como inolvidable para el sujeto, es decir, “como se han distribuido en la existencia del sujeto los papeles de obstáculo (el Padre) y objeto (Madre)...podemos decir que todo ser humano tiene un Padre y una Madre” .
Digo nuevamente, la novela es familiar, cuenta al Edipo como novela, no únicamente la tragedia cuando se separa, saber y verdad, cosa que estructura el Edipo, sino también y en tanto novela, cuenta el encuentro de la función y el deseo, del Padre y la Madre; de estos y el niño. El tema de la novela es “cómo el sujeto fue separado del objeto primordial” o P/M: entonces ¿qué pasa con los hijos de la ciencia?.
Bien importante discutir sobre esto, ya que este discurso tiene el fantasma de metáfora de la vida y la muerte.
9. Poética del Edipo
Pieza que bien puede tomar este otro nombre: “mas allá del Edipo o las sorpresas de la singularidad”. Parto de lo opuesto: El Edipo y es su versión clásica y difundida por nosotros mismos, es una “estructura dramática, la máquina teatral, impuesta por la ley de la cultura a todo candidato, involuntario y forzado a la humanidad” ¿Solo es esto el Edipo?.
Con Lacan aprendimos de la lógica del mito y la lógica de sus fenómenos, también aprendimos, no su muerte o superación como concepto, sino del paso de la estructura y su efecto sobre el sujeto y la práctica misma del psicoanálisis, a una poética y autorizo este término como similar al empleado por Lacan de “más allá del Edipo” o “más allá del Padre”. Menciono además dos nombres de este “más allá”, con ello quiero que tengamos motivos de reflexión clínica y social:
Castración y el posicionamiento del ser humano frente a ella, debida mediación de las funciones materna y paterna. Siempre este hecho trae consecuencias, tanto en las pasiones como en la vida; nuestra época privilegia la identificación a ella o en el peor de los casos, esa feroz denegación por la vía de la búsqueda de la eternidad y belleza; menciono que la primera forma o identificación ya es signo de nuestra época, mal-vivir que se instala en la depresión, o en el mismo deseo de nada, llámese anorexia o tedio en la vida.
Digo entonces que “el ser humano es sexo y tiempo y ambos sustantivos remiten a la castración, el primero marca la diferencia sexual que nos destrona de la ilusión de bisexualidad y el segundo nos signa como seres mortales en un devenir histórico. La muerte es también sanción al goce absoluto, aceptación de un límite en el cuerpo y en la satisfacción del deseo, marca de la finitud y de la falta” .
Prescindir, es otro nombre del “más allá” del Edipo. Si reflexionan o acceden semánticamente a los dos modos de este nombre, podrán acceder a su vez al programa o sentido del fundamentalismo religioso y el satanismo y hasta la vuelta de las posesiones demoníacas; digo entonces, que “no es, pues, posible prescindir del Nombre-del-Padre más que valiéndose de él como de una herramienta...¡sírvanse del Nombre-del-Padre! de lo contrario les cae sobre la cabeza, ¡los aplasta! ¿creen que bailando sobre la tumba del Padre muerto lo verán volver?. Ese más allá del nombre-del-padre, alude a cómo liberarse del Padre, para poder valerse de él, porque el Nombre-del-Padre muerto crece en la muerte” .
El padre muerto Nietzscheano es inconsciente, fenómenos como el individualismo contemporáneo y la locura del consumismo, las “nuevas psicopatías” que escandalizan al público con su desestimación de la Ley, pueden verse cómo, mas que ¡todo está permitido!, como ¡nada lo está!, o al menos, el goce de cada ser como autista, fuera del sentido edípico, fuera de ley: lo real del goce, fuera de sentido y de la ley (la prohibición y su asunción con el saber, la verdad y la sublimación creativa).
Indudablemente, prescindir de la lógica única de la perdida y la falta que el Edipo y la castración instauran, sin embargo hay otra lógica, aquella que transciende, esta que llamamos “prescindir del Otro”, herramienta necesaria pero sublimable o superable. Implica entonces, autorizarse de si mismo (individualismo psicoanalítico), reconocerse en el goce del propio cuerpo pero a condición del reconocimiento y goce del cuerpo del Otro como sexuado, de modo diferente.
Aquí invoco estas androginias, trasvestismo, transexualismo y hasta la misma “cultura metro-sexual y supra-sexual”, como denegaciones patemáticas (de pater o padre) contra la asunción de la diferencia del cuerpo sexuado del Otro, formas freudianas de la primacía fálica, solo la primacía de la madre-fálica, que anula la intervención simbólica del Nombre-del-Padre.
Un nuevo realismo se impone desde el psicoanálisis, investigar los trastornos de la función sexual y la sexuación en el mundo de hoy. Los invito a que discutamos sobre este asunto, como he dicho antes, bien vale nuestro esfuerzo o espíritu intelectual.
10. A modo de conclusión, una pieza poética.
XXI
La casa me protege del frío nocturno, del sol del mediodía,
de los árboles derribados, del viento, de los huracanes, de
las asechanzas del rayo, de los ríos desbordados, de los
hombres y de las fieras.
Pero la casa no me protege de la muerte. ¿por qué rendija
se cuela el aire de la muerte?.¿Qué hongo de las paredes,
qué sustancia ascendente del corazón de la tierra es la
muerte?.
¿Quién me untó la muerte en la planta de los pies el día de
mí nacimiento?.
(Jaime Sabines)
“Más allá”, es invención de significantes nuevos. Propongo lo suelto, lo soltero; a través de este encontrar el rigor del concepto y su pragmática. Ejemplos de ello ha sido pensar, el estrago y el síntoma en la relación parental, ejemplo es también, los hijos de la ciencia, igual, los nuevos o viejos fenómenos religiosos y las vicisitudes actuales de la elección de la identidad sexual. Fenómenos clínicos que no son ajenos, a... “Ese bailar al borde de la tumba del Padre muerto que crece desde la muerte”, o lo que es lo mismo: no saber liberarse, no saber valerse del Padre”.
Con mi invitación a investigar y a conversar entre todos, termino estas “piezas sueltas”.
BIBLIOGRAFIA
• Giraldo, Maria Cristina. De la mitología en Freud a la mito-lógica en Lacan:Nueva Escuela Lacaniana (NEL). Medellín. 2001.pp.115.
• Miller, Jacques-Alain. Observaciones sobre padres y causas. en: Introducción al método psicoanalítico. Editorial Eolia. Buenos Aires. 1997.pp.200.
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